Según el estudio publicado en Mashable el 25
de septiembre por el Centro de Investigación Forrester, el ecommerce vía redes
sociales no acaba de funcionar. De los datos se desprende que menos del 1% del
total de las transacciones online tienen lugar a partir de los perfiles de las
marcas o negocios en redes sociales.
Para llegar a estas conclusiones, el centro se
ha basado en una muestra de 77 mil transacciones efectuadas entre el 1 y el 14
de abril de 2012.
Del mismo estudio conocemos que los mayores
porcentajes de venta y la captación de nuevos usuarios proceden de otras
estrategias de marketing como el posicionamiento orgánico o de pago en
buscadores (39%) y, en un segundo momento, el tradicional mailing. Este resulta
fundamental a la hora de fidelizar el consumidor y hacer que vuelva a comprar
nuestros productos, cautivándoles con ofertas especiales, promociones o
campañas dedicadas.
En nivel de compras, las webs de las marcas
siguen siendo las ganadoras frente a los social networks que, pero, desarrollan
un papel fundamental en el proceso de decisión del consumidor.
Si es verdad que la compra tiene lugar
principalmente a través de la web de la compañía, todo el proceso de búsqueda
de información sobre el producto y la marca escogidos, la comparación de
precios y de opiniones de otros consumidores, tiene lugar principalmente en
redes sociales y blogs. Por ello, es necesario que todas la empresas, grandes,
medianas o pequeñas, estén presentes en la red de forma activa.
La interacción con el usuario es hoy fundamental
para conseguir la venta y fidelización de los consumidores. La mentalidad de
compra se ha revolucionado por completo: cuando un consumidor necesita comprar
un producto o cuando recibe un estímulo a través de publicidad, la primera
reacción es recurrir a internet como fuente de información. Los comentarios y
datos que encontrará, son los que influirán realmente en su decisión de compra,
constituirán el momento decisivo. Una vez llegado a la tienda, ya sabrá qué
producto quiere comprar, con cuál quedarse.
El consumidor
nos pide interactuar y aportarle valor en vez de lanzarle mensajes
unidireccionales. Y las redes sociales son el único medio que nos permite
hacerlo de verdad.