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miércoles, 12 de agosto de 2009

La Izquierda Italiana: Crónica de una muerte anunciada



El progresivo desgaste que ha caracterizado la izquierda italiana en los últimos años no va analizado exclusivamente en su contexto nacional, sino también en el marco europeo de una centro-izquierda que ha ido perdiendo poder y credibilidad. El progresismo y todos los movimientos que lo relacionan, fueron el motor de cambio y renovación de la Europa de postguerra, gracias a sus ideales de democracia, las banderas del antifascismo, de la lucha por la igualdad y la justicia social. Hoy nos encontramos con un mundo que ha visto fallar su sistema económico y el viejo continente no ha podido sostener el peso de su economía y mercado, frente al incremento de las diferencias entre ricos y pobres, y una izquierda que se ha quedado atrás en ideología y propuesta, quedando desprevenida frente a los nuevos retos que este siglo impone, como por ejemplo, él de la inmigración y la integración. La distancia entre las opiniones de la centro-izquierda y las de su electorado tradicional se han hecho abismales.
izquierda_italiana_manifesta_BerlusconiBreve historia de la izquierda italiana:
El PSI, (Partito Socialista Italiano), nace en 1892 bajo la guía de Filippo Turati, en defensa de los valores proletarios, siendo la voz de los obreros italianos y de las clases menos pudientes, pero es en el año 1921 que, durante la celebración del XVII Congreso del PSI en Livorno, Bordiga y Gramsci crean el Partido Comunista Italiano (PCI). Más adelante en 1943, el socialismo italiano, conoce una nueva faceta, renaciendo como movimiento antifascista en la lucha contra la dictadura de Mussolini y a favor de la democracia.
En 1956 se verifica la ruptura total entre el PCI y PSI, tomando forma la “Vía Italiana al Socialismo” como obra de Palmiro Togliatti. En los años 70 el Partido Comunista se afirma con gran fuerza en Italia, mientras que el Partido Socialista se vuelve la tercera fuerza del país, después del PCI y de la Democracia Cristiana (DC).
En 1976 llega a la escena política Bettino Craxi como secretario del partido y en 1983 logra ser el primer político socialista que consigue alcanzar la Presidencia del Consejo en la historia de Italia. Es el 1994 cuando Craxi viene involucrado y reconocido culpable en el maxi-proceso de “Mani Pulite”, mejor conocido como “Tangentopoli”. El equipo de magistrados que se ocupó de la causa, encabezado por Antonio Di Pietro (actual líder de l’Italia dei Valori), lleva al descubierto la fuerte red de relaciones entre política y mafia, movimientos de dinero sucio, financiación ilegitima a los partidos y tramas de corrupción a todos los niveles de la política.
La gran mayoría de los partidos, diputados, senadores, ministros y emprendedores italianos se ve implicada en ello, y Craxi (uno de los principales indagados), huye de la justicia y se establece en Túnez, dejando un PSI muy debilitado en su imagen y entre sus filas.
A partir de este mismo año, el partido se disuelve y es el comienzo de la “Diáspora Socialista” que significará la disgregación del partido en muchísimos partidos más o menos pequeños con ideologías de izquierda, entre ellos surgen: i Socialisti Italiani, el Partito Socialista Riformista, la Federazione Laburista, la Alleanza Democratica, i Democratici di Sinistra, asimismo otras asociaciones político-culturales y corrientes que en los años a siguientes provocaron la constante inestabilidad de la centro-izquierda italiana y la caída de su propia mayoría en el gobierno.
Puntos débiles:
En Italia se ha asistido a un progresivo proceso de debilitamiento interno de la coalición del centro-izquierda que, desde la diáspora, ha conglomerado entre sus filas un número demasiado grande de partidos y corrientes, los que Sartori llama los “enanos” de la política. Estas organizaciones han ido ejerciendo una influencia desmesurada si la comparamos a su importancia, tamaño y porcentaje de voto real, creando descompensación, desacuerdo y luchas interinas continuas dentro de la política. Todo esto jugó en contra de la estabilidad de la coalición centro-izquierdista, su continuidad en el gobierno y su capacidad o poder de decisión en la aprobación de leyes, decretos y reformas. En resumen, una izquierda parada, sin posibilidad de acción e ineficiente, que ante su realidad y contradictoriamente aporta muchos votantes a la coalición derechista, ya que como justificación, “Berlusconi, por lo menos, actúa”.
En el papel de oposición que debe tener la centro-izquierda, ha revelado ser bastante ineficaz, tener pocas propuestas y presentar muchas críticas, sin llegar a mostrarse lo bastante compacta como para impedir a la derecha aprobar sus medidas.
Estamos delante de una centro-izquierda fosilizada, lejana de las exigencias y problemas reales que tienen sus electores. Las fuerzas izquierdistas están hoy ausentes a nivel organizacional en las áreas más problemáticas de las ciudades. Este espacio vacío que ha dejado en fábricas y otros establecimientos, ha sido bien aprovechado y ocupado por los nuevos movimientos populistas de la derecha, cuyo ejemplo más evidente es la Liga Norte. Todos los votos obreros, cuyos intereses anteriormente estaban defendidos por sindicatos izquierdistas, han ido llenando las urnas a favor de Umberto Bossi y de su partido, uno de los pocos que en Italia se ha ocupado de sondear y escuchar los problemas reales de la gente, sabiendo crear redes capilares de trabajo en el territorio.
El líder de la Liga habla de manera directa y sencilla, en dialecto, como la gente que le vota; utiliza expresiones populares que poco se ajustan a un político, pero llega a los ciudadanos. La jerga política, en cambio, es siempre más incomprensible y menos accesible a las masas, como si la política fuera algo que no le afecta.
Por último, existe un elemento de fundamental importancia que impide la remonta de la centro-izquierda italiana, hoy personificado por el Partido Democrático (PD), que es la falta de un líder fuerte, creíble, que sepa involucrar y fascinar a los electores. Nadie pone en duda el liderazgo de Silvio Berlusconi en la coalición centro-derechista; el mandatario es un hombre con demasiado poder mediático y gran influencia, o se le odia o se le ama. En cambio, los últimos líderes de la izquierda (en orden cronológico Prodi, Rutelli, Veltroni y Franceschini), son políticos que dejan sencillamente indiferente; y en política, no hay muerte más segura para un candidato si genera indiferencia.
Resumiendo, estamos de frente a una izquierda italiana débil en su interior, a la que falta una guía capaz de contrastar la personalidad y el carisma de Silvio Berlusconi, que necesita acercarse a sus ciudadanos, dejando fuera, si es necesario, aquellos sindicatos que les apoyaban y que ahora se han vuelto un jugador más en el partido de alianzas políticas, descuidando por completo el papel por el cual han nacido. El reto actual de ésta izquierda será el de revisarse, de reinventarse, de crear un nuevo proyecto político e ideológico. Una izquierda que sea más izquierda, más activa, más social, más atenta a las necesidades de sus ciudadanos que a los juegos y luchas de partido, más reformista; una izquierda que recupere una identidad bien precisa y un papel estable en la sociedad.

lunes, 30 de marzo de 2009

Normas Anticlandestinos: La sociedad italiana y su clase política se dividen

A lo largo del mes de febrero y tras muchas votaciones en el Senado italiano, fue aprobado un Decreto Ley sobre Seguridad (DDL Sicurezza). La propuesta de la coalición centro-derechista al gobierno y en especial el Partido de la Liga del Norte con su lider Umberto Bossi, ha presentado uno de los artículos más controvertidos para el país, ya que presentan varias soluciones a los problemas relacionados con la inmigración.
indiano-riserve-immigrazione-elett08No obstante las medidas aprobadas han sido tachadas de xenófobas y discriminatorias por parte de las diferentes asociaciones, instituciones, de los partidos de la oposición, la iglesia católica y otras ONGs, como Médicos sin Fronteras y Emergency.
La controversial propuesta:
En general las disposiciones más polémicas y relevantes que prevé el decreto son:
1) La tasa sobre el permiso de residencia para extranjeros: Para su obtención o renovación habrá que pagar una tasa fijada por el gobierno entre un mínimo de 80 y un máximo de 200 euros. Si quisiese conseguirlo, el inmigrante también tendrá que suscribir un Acuerdo de Integración que impone créditos y objetivos por alcanzar, más la aprobación de un examen de lengua italiana.
2) Se introduce el delito de “entrada y permanencia ilegal en el territorio del Estado”, lo que significa delito de clandestinidad.
3) Con el fin de limitar las bodas de conveniencia, el inmigrante que se case con un ciudadano italiano tendrá que permanecer dos años en Italia antes de recibir la ciudadanía.
4) La reunificación familiar estará subordinada a la idoneidad de la vivienda y a condiciones higiénicos-sanitarias apropiadas para la misma.
5) La posibilidad -por parte de los médicos- de denunciar a los inmigrantes clandestinos.
6) La legalización de rondas no armadas de ciudadanos privados: Las asociaciones de ciudadanos podrán señalar a las fuerzas policiales aquellas situaciones que creen que puedan constituir una “grave molestia social o un peligro para la seguridad pública”. La propuesta inicial daba la posibilidad de utilizar armas, pero el Partido Democrático se opuso.
Después de una campaña política enfocada en el tema del federalismo y en la xenofobia, no extraña que la Liga Norte, junto a la coalición del premier Silvio Berlusconi, pongan en acto medidas que fomenten los sentimientos de profunda inseguridad y de amenaza que le han permitido ganar los votos de muchos electores en los comicios del 13 y 14 de abril del 2008. Es considerable recordar que, en tan sólo dos años, la Liga haya multiplicado el número de votos conseguidos, pasando de un 4,7% a un 9%.
La campaña que divide:
La inmigración es representada como una enfermedad, un castigo, una amenaza, algo que “se sufre”. La solución propuesta a este problema es la expulsión, la marginación y la imposición de discriminaciones. Pero lejos de resolver, amplifican la violencia, la intolerancia, la dicidencia y el racismo.
De acuerdo a lo anterior existe un eslogan que sostiene las ideas de la Liga del Norte a través de carteles de este partido que en las calles y durante la campaña, representantaba a un indio originario de América, donde decía mucho sobre el clima imperante en Italia en estos momentos: “Ellos han sufrido la inmigración, ahora viven en las reservas”.
Posibles consecuencias en la aplicación de los artículos listados anteriormente:
1) La tasa sobre el permiso de residencia puede que desencadene un efecto contrario al que se quiere conseguir, o sea, un mayor número de inmigrantes ilegales por dificultades económicas y burocráticas, asimismo por los “créditos” necesarios para acceder al país.
2) La comprobación de la idoneidad de la vivienda, así como sus condiciones higiénicos-sanitarias, constituyen factores de discriminación. La ley deja de ser “igual para todos” al implicarse sólo a una parte de la población, mientras que la otra no queda sujeta a la misma.
3) La posibilidad por parte de los médicos de denunciar a personas ilegales ha sido definida por muchos sectores de la sociedad como una norma anticonstitucional y poco democrática. De hecho, otorga a un médico la posibilidad de abstenerse del juramento de Hipócrates y exonerarse de la culpabilidad a quién rechace cuidar de un paciente. Difundiendo el miedo a la denuncia, muchos inmigrantes preferirán no recurrir a los cuidados médicos, exponiendo a toda la población a un mayor riesgo de contagio. Conjuntamente, no hay que olvidar que desde el punto de vista sanitario, han alarmado con la proliferación de enfermedades exóticas en el país.
4) La legalización de rondas no armadas por ciudadanos, levanta también discusiones sobre ciertos principios éticos como si es correcto que al ciudadano esté permitido para hacer justicia por su cuenta y que sustituya el papel de la institución policial.
Por lo tanto, el Decreto sobre Seguridad no deja de crear divisiones y altercados hasta dentro de la misma mayoría. El pasado 18 de marzo, día de la votación en la Cámara, 101 diputados del Partito del Popolo delle Libertá (PDL) votaron contra el decreto, aplazando su aprobación y aplicación. Asimismo el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, señaló el peligro que “la odiosa asociación mental entre criminalidad e inmigración que puede extenderse como un reguero de pólvora en diferentes franjas de la población italiana”.

sábado, 7 de marzo de 2009

Nada nuevo bajo el sol


La noticia aparecida el 29 de marzo en la portada de todos los principales periódicos, tanto italianos como extranjeros, sobre la constitución del PDL, (el Partido del Pueblo de la Libertad), y la coronación de Silvio Berlusconi como leader de la derecha italiana, ha sido como un remake o un déjà vu.
Personalmente, sigo preguntándome porque esta noticia haya generado tanto interés y clamor. Se trata, de hecho, del mismísimo anuncio proclamado con bombos y platillos por el Cavaliere, el 18 de noviembre de 2007.
Bajando de su coche en medio de Piazza San Babila en Milán y al grito de batalla “basta con i parrucconi della politica” (“se acabó con los estafadores de la política”, frase que – pronunciada por él – genera cuanto menos risa), el premier se lanza en un baño de multitud, y hace pública la decisión de fusionar a todos los partidos formantes su coalición sin haber consultado antes a sus aliados, hecho que provocó ciertos disensos y no pocas iras. Fue así que Pier Ferdinando Casini, leader de UDC, (Unione dei Democratici Cristiani), se separó definitivamente del centro-derecha, y Gianfranco Fini, representante de AN (Alleanza Nazionale), puso por primera vez manifiesta su total incongruencia con la decisión tomada.
Entonces, como se puede constatar, nada de nuevo bajo el sol. La verdad es que, tampoco la primera vez constituyó algo realmente novedoso: la maniobra puesta en acto trató simplemente de poner un nombre diferente a algo ya consolidado; fue, más que nada, un cambio formal que intentaba dar una respuesta a la creación del PD (Partido Democrático del entonces leader Walter Veltroni, ahora Dario Franceschini) del centro-izquierda.

Una diferencia sustancial: Al constituirse, el PD excluyó todos aquellos partidos enanos y aquellas pequeñas corrientes que, desde siempre, habían tenido un peso demasiado importante en comparación a su tamaño, creando inestabilidad dentro de la coalición y causando la constante caída de los diferentes primeros ministros que se han sucedido, Romano Prodi por último. Este hecho hizo que en las últimas elecciones los partidos que no alcanzaron el quórum establecido por la ley electoral, desaparecieran desde la toma de decisiones parlamentarias, reduciendo la fragmentación excesiva que caracteriza la política italiana. Por su parte, Berlusconi se limitó a llamar de manera diferente lo que ya era un hecho sólido y comprobado, o sea, su hegemonía y liderazgo por encima de los partidos que constituían la coalición de centro-derecha, la cual pasó a tener el nombre de partido sin ninguna reforma sustancial. Por su parte, la Liga Norte sigue quedándose a un lado sin dejar de apoyar a su aliado. A través de esta acción el premier no ha hecho más que confirmar lo evidente: no hay otro leader posible a parte de él.

Conflicto de intereses: Resumiendo, dos aclamaciones espectaculares, dos veces noticias, que han ido rebotando de medio a medio en todo el planeta, ¿Novedades? Ninguna. ¿Se ha tratado de un estratagema para desviar la atención?, ¿O simplemente de publicidad gratuita y auto-aclamación, una manera para aumentar la -ya desmesurada- cuanto incontrolada popularidad de Silvio? El monopolio mediático del que goza actualmente el Cavaliere, nos sitúa en un panorama totalmente inconstitucional; el empresario más rico y potente de Italia, dueño del imperio mediático más poderoso e influyente del país, es ahora también el gestor y señor de todo el sistema radiotelevisivo estatal…El conjunto de palabras “conflicto de intereses”, ya no es algo que preocupe a Berlusconi, desde que se la arregló con unas cuantas leyes ad personam que le permiten esto y mucho más.

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El gran show: Donde falta pluralismo (en este caso informativo), falta democracia y esto está claro. Pero los efectos más preocupantes, son los causados por esta desinformación que aflige al pueblo italiano. Ya no nos sorprende nada; un Silvio Berlusconi que hace apreciaciones poco oportunas a modelos y mujeres del espectáculo; un premier que bromea sobre el color de la piel del nuevo presidente de EEUU y que llama imbéciles a aquellos periodistas que se lo han hecho notar, que juega al escondite con la cancillera alemana Angela Merkel, de visita en Italia, que abandona actos internacionales para “llamadas urgentes al móvil”, que apoda coglioni a la mitad de los electores italianos que han votado izquierda, mientras que cualquiera que exprese una opinión contraria a la suya es seguramente un comunista que le persigue…Ya estamos acostumbrados. Quizás el verdadero problema seamos los italianos, adictos a tanta corrupción y mediocridad, el italiano medio no se siente avergonzado por su primer ministro; el italiano medio sonríe complacido, a veces se ríe a carcajadas, pensando en cuanto resulta gracioso, hasta simpático. A los italianos no nos importa del cambio climático, de los cambios políticos y sociales, o de cuantas familias no llegan a fin de mes, preferimos estar al día sobre el último lío del futbolista del momento, o sobre quién ha salido de la casa del Gran Hermano. Somos sencillos, es fácil complacernos y deleitarnos a través del gran show mediático, o por lo menos así nos hacen creer. Somos el ejemplo más evidente de lo que Sartori llama Homo Videns. Berlusconi, que es un óptimo comunicador, lo ha entendido desde el principio, aprovechándose de su poder, tiene una constante presencia en todos los medios de comunicación. No importa que sean buenas o malas noticias acerca de su persona, bad news are good news, siempre se trata de publicidad y además, gratuita. En medio de todo me pregunto, qué dignidad ha quedado a la política italiana, cómo el hombre niciano que camina por las calles con una farola busca a Dios, o sigo en mi búsqueda…viva l’Italia!